A las 7 a.m., el bullicio de San Victorino se activa con energía, evidenciando su vitalidad como uno de los epicentros comerciales de Bogotá.Los ruidos de los carros de entrega resonando sobre las aceras irregulares marcan el comienzo de un nuevo día, mientras los comerciantes levantan sus persianas metálicas para mostrar una variada oferta de productos, desde mezclilla y vestidos brillantes hasta uniformes escolares.



































